Qué ver en Brasilia
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Cosas que ver en Brasilia
Si hay una ciudad que parece salida de una maqueta futurista, esa es Brasilia. La capital de Brasil fue diseñada desde cero en los años 50 y vista desde el aire tiene forma de avión. Pero más allá de su peculiar diseño urbano, esta ciudad de Brasilia es un enorme museo al aire libre de arquitectura moderna, donde cada edificio parece contar una historia diferente. Si te preguntas brasilia que ver, prepárate para descubrir un destino único, muy distinto al resto del país.
Uno de los lugares imprescindibles que ver en Brasilia es la Catedral Metropolitana, una joya creada por Oscar Niemeyer, con su estructura de hormigón y vitrales que parecen tocar el cielo. A pocos metros se encuentra la Explanada de los Ministerios, un gran bulevar donde se concentran los edificios gubernamentales más importantes. No te pierdas el Congreso Nacional, con sus icónicas cúpulas gemelas, y el Palacio de la Alvorada, residencia oficial del presidente. Pasear por estos espacios es como recorrer una exposición viva de arte y política.
Al caer la tarde, sube al Mirador de la Torre de Televisión para disfrutar de una panorámica inolvidable de la capital. Después, acércate al Lago Paranoá, ideal para relajarte junto al agua y ver cómo el sol tiñe de dorado el horizonte. Termina el día en el moderno barrio de Asa Sul, donde abundan los bares y restaurantes. Si te gusta la arquitectura, la cultura y la buena vida, no cabe duda: quever en Brasilia es una experiencia que combina arte, historia y futuro en un solo lugar.


Sitios que ver en Río de Janeiro
Si hay una ciudad que define el espíritu brasileño, esa es Río de Janeiro. Con su mezcla de playas, samba y naturaleza exuberante, este destino es una parada imprescindible para quienes buscan conocer lo mejor de Brasil. Si ya has explorado quever en Brasilia y quieres continuar el viaje hacia el mar, Río te espera con una energía que contagia a cualquiera. La ciudad maravillosa, como la llaman los locales, es un lugar donde la vida se celebra cada día.
El recorrido puede empezar en el Cristo Redentor, una de las siete maravillas del mundo moderno, desde donde se disfruta de una vista espectacular de la bahía. A sus pies, el Pan de Azúcar ofrece otra panorámica inolvidable, especialmente al atardecer. En el centro histórico encontrarás edificios coloniales, iglesias barrocas y rincones llenos de historia que muestran el pasado de la capital imperial brasileña, mucho antes de que existiera la moderna ciudad de Brasilia.
Y claro, no puedes irte sin pisar Copacabana o Ipanema, las playas más famosas del país. Aquí la vida transcurre entre partidos de vóley, vendedores ambulantes y música que suena a todas horas. Por la noche, los bares de Lapa te invitan a bailar samba hasta el amanecer, mientras que el Jardín Botánico y el Parque Lage ofrecen un respiro verde en medio de tanto ritmo. En resumen, Río combina lo mejor del mar, la montaña y la cultura, haciendo de ella uno de los lugares que ver en Brasil más completos y emocionantes.

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1. Cristo Redentor
El Cristo Redentor es el emblema más reconocible de Brasil y uno de los monumentos más visitados del mundo. Situado en la cima del Corcovado, esta imponente estatua de 38 metros abre los brazos sobre la ciudad como si quisiera abrazarla entera. Subir hasta aquí es toda una experiencia: puedes hacerlo en tren, por carretera o incluso a pie, y cada opción te regala vistas espectaculares de la bahía.
Desde lo alto, el paisaje parece una postal viva: el Pan de Azúcar, la laguna Rodrigo de Freitas, el estadio Maracaná y, a lo lejos, el océano. Es un sitio que transmite paz y grandeza a partes iguales. Y aunque el lugar suele estar lleno de turistas, merece la pena madrugar para verlo con calma, sentir la brisa y disfrutar de la panorámica más famosa del país.
Si ya has explorado quever en Brasilia y quieres una experiencia más natural y espiritual, el Cristo Redentor ofrece justo eso: una conexión entre cielo, ciudad y selva.

2. Pan de Azúcar
El Pan de Azúcar (Pão de Açúcar) es otro icono inconfundible de Río. Este enorme morro de granito, situado junto al mar, ofrece una de las vistas más espectaculares del planeta. Para llegar a la cima se toma un teleférico que asciende en dos tramos, primero hasta el Morro da Urca y luego hasta el punto más alto. El recorrido, especialmente al atardecer, es simplemente inolvidable.
Desde allí, verás cómo la ciudad de Brasilia queda muy lejos en el mapa, y cómo Río se extiende entre el océano y la selva como un tapiz de colores. Las playas de Copacabana, los barrios de Botafogo y Flamengo, y las pequeñas islas que salpican la bahía de Guanabara se observan con una claridad impresionante.
Además, el Pan de Azúcar es un lugar ideal para hacer fotos, disfrutar de un cóctel con vistas o simplemente sentarte a contemplar el horizonte. Cuando el sol cae, el cielo se tiñe de tonos dorados y rosas, y entenderás por qué este es uno de los lugares que ver en Río de Janeiro que ningún viajero debería perderse.

3. Copacabana e Ipanema
Mencionar Río sin hablar de sus playas sería imperdonable. Copacabana e Ipanema son mucho más que tramos de arena: son el corazón social de la ciudad. Aquí se juega al fútbol, se baila, se charla y se vive al ritmo del mar. Copacabana es la más tradicional, con su famoso paseo ondulado en blanco y negro diseñado por Burle Marx, y con vistas espectaculares al Forte de Copacabana.
Por otro lado, Ipanema tiene un ambiente más moderno y juvenil, lleno de bares, puestos de comida y música en directo. Al caer la tarde, los locales se reúnen en el “Posto 9” para ver el atardecer, aplaudiendo cuando el sol desaparece tras el horizonte. Es uno de esos momentos que resumen la esencia carioca: alegría, belleza y ganas de celebrar la vida.
Si vienes de conocer la brasilia ciudad, tan moderna y ordenada, te sorprenderá el contraste con este lado desenfadado y espontáneo del país. Aquí, lo importante no es el reloj, sino disfrutar del momento, descalzo sobre la arena y con una caipirinha en la mano.

4. Lapa
El barrio de Lapa es el alma nocturna de Río. Durante el día, sus calles empedradas y los famosos Arcos da Lapa (un antiguo acueducto convertido en viaducto para el tranvía de Santa Teresa) muestran el encanto histórico de la zona. Pero al caer la noche, todo cambia: la música inunda cada esquina y los bares se llenan de vida.
Aquí suena la samba más auténtica, esa que se siente más que se escucha. Los locales bailan sin miedo al calor ni al reloj, y los visitantes acaban uniéndose sin darse cuenta. Si te apetece empaparte de la energía brasileña, este es tu lugar. Además, en los alrededores encontrarás locales míticos como la Escadaria Selarón, una escalera decorada con más de 2000 azulejos de todo el mundo, obra del artista chileno Jorge Selarón.
Lapa resume la esencia de Brasil: color, ritmo y hospitalidad. Después de descubrir la serenidad arquitectónica de brasilia que ver, este barrio te recordará que en Brasil todo se vive con pasión y con música de fondo.
Ubicado dentro del Parque Ibirapuera en São Paulo, el Museo Afro Brasil es una institución cultural imprescindible para comprender la historia, la cultura y la influencia africana en Brasil. Inaugurado en 2004, el museo alberga una colección de más de 6.000 piezas que incluyen esculturas, fotografías, pinturas, documentos y arte popular, ofreciendo un recorrido completo por el legado afrobrasileño desde la época colonial hasta la actualidad.
El museo se centra en la contribución de los pueblos africanos y sus descendientes al desarrollo de la sociedad brasileña en campos como el arte, la religión, la política, la música y el trabajo. A través de sus exposiciones permanentes y temporales, el visitante puede conocer desde las raíces africanas hasta los desafíos y logros contemporáneos de la población negra en Brasil.
Además de su valor histórico, el museo es también un espacio de celebración de la identidad, la resistencia y la diversidad cultural. Es un lugar que invita a la reflexión y al reconocimiento de la riqueza afrodescendiente en la formación de la identidad brasileña.
5. Jardín Botánico de Río de Janeiro
El Jardín Botánico es un oasis en medio de la ciudad. Fundado en 1808, alberga más de 6000 especies de plantas, desde orquídeas y bromelias hasta palmeras imperiales que parecen tocar el cielo. Pasear por sus senderos sombreados es un placer para los sentidos, con el canto de los pájaros y el murmullo del agua de fondo.
Además de su belleza natural, el jardín tiene un gran valor histórico: fue impulsado por el rey Juan VI de Portugal y conserva estructuras coloniales, como el acueducto y el museo botánico. Es un lugar ideal para desconectar del bullicio urbano y apreciar la naturaleza tropical en todo su esplendor.
Después de visitar los monumentos futuristas de la ciudad de Brasilia, el Jardín Botánico te muestra la cara más verde y relajante del país. Aquí no hay prisa, solo sombra, aire fresco y una paz que invita a quedarse más tiempo del previsto.

Qué ver en Brasilia en 1 día
Pasar solo un día en Brasilia puede parecer poco, pero con una buena planificación se puede disfrutar de lo mejor de esta ciudad única. Diseñada para ser la capital del futuro, la ciudad de Brasilia combina arquitectura de vanguardia, amplios espacios abiertos y una atmósfera sorprendentemente tranquila. Si estás de paso y te preguntas brasilia que ver en un día, aquí tienes un recorrido ideal para saborear lo esencial.
Empieza temprano en la Catedral Metropolitana, el edificio más emblemático de la capital. Sus columnas curvas y sus vitrales de colores te dejarán con la boca abierta. Desde allí, camina hacia la Explanada de los Ministerios, un enorme bulevar donde se alinean los principales edificios gubernamentales. Al fondo se encuentra el Congreso Nacional, con sus dos cúpulas gemelas que simbolizan las cámaras legislativas. Dedica un rato a recorrer la zona y hacer fotos, porque cada rincón parece sacado de una película futurista.
A mediodía, puedes acercarte al Santuario Dom Bosco, un lugar que impresiona por la luz azul que inunda su interior. Luego dirígete al Lago Paranoá, donde podrás almorzar en alguno de los restaurantes junto al agua y disfrutar de la vista del Puente Juscelino Kubitschek. Si te queda tiempo, sube al Mirador de la Torre de Televisión, desde donde tendrás una panorámica completa de la brasilia ciudad y su peculiar diseño en forma de avión. Termina el día viendo el atardecer reflejarse en el lago: un cierre perfecto para una jornada intensa, moderna y sorprendente.
En resumen, aunque solo dispongas de 24 horas, hay mucho quever en Brasilia: arquitectura, historia y naturaleza se mezclan en una capital diferente a cualquier otra del mundo. Y lo mejor es que, incluso en poco tiempo, logra dejar huella.

Qué ver en Brasilia y alrededores
Explorar Brasilia es adentrarse en una obra maestra del urbanismo moderno, pero lo mejor es que los alrededores de la capital también guardan rincones naturales y culturales que merecen una escapada. Si ya has recorrido los grandes iconos de la ciudad de Brasilia, como la Catedral o el Congreso Nacional, y te apetece ver algo más allá de su arquitectura futurista, hay varios lugares cercanos que te van a sorprender.
A menos de una hora del centro se encuentra el Parque Nacional de Brasilia, conocido popularmente como “Agua Mineral”. Este espacio protegido es el pulmón verde de la capital, perfecto para desconectar del tráfico y sumergirte en la naturaleza. Sus senderos atraviesan el cerrado —la sabana brasileña— y llevan a piscinas naturales donde puedes darte un baño refrescante. También merece una visita el Jardín Botánico de Brasilia, con sus orquídeas, su mirador y su ambiente tranquilo, ideal para una mañana relajada.
Si dispones de algo más de tiempo, no te pierdas Pirenópolis, una preciosa localidad colonial situada a dos horas en coche. Sus calles empedradas, casas coloridas y cascadas cercanas hacen que parezca un mundo aparte. Otro destino encantador es Chapada dos Veadeiros, un paraíso natural de cañones, ríos cristalinos y cascadas que parece sacado de una postal. Es una de las mejores excursiones de un día o fin de semana desde brasilia ciudad, perfecta para los amantes del senderismo y la fotografía.
En definitiva, hay mucho más quever en Brasilia y alrededores de lo que uno imagina: parques, pueblos históricos y paisajes de ensueño que complementan a la perfección la experiencia urbana de la capital. Porque más allá del hormigón y las cúpulas, el corazón de Brasilia también late entre la naturaleza y la historia que la rodea.




