Aquí todo está pensado para disfrutar del día a día: desde la organización de sus ciudades hasta el respeto por los espacios verdes y la cultura local.
Una de las razones para conocerlo es su estilo de vida. El ritmo es tranquilo, pero eficiente. Se respira una mezcla entre lo moderno y lo cercano. Ya sea en una gran ciudad o en un pueblo pequeño, hay sensación de orden, pero también de libertad.
También merece la pena por su historia. Países Bajos ha sido protagonista de grandes momentos europeos. Su pasado comercial, su vínculo con el arte y su tradición marinera han dejado huella. Y eso se nota en la arquitectura, en los museos y en las costumbres que aún se mantienen.
Otra razón es su mentalidad abierta. Es un país acostumbrado a convivir con muchas culturas, con ideas distintas y con formas de pensar diversas. Eso lo convierte en un destino donde sentirse cómodo, incluso si es tu primera visita.
Viajar a Países Bajos es dejarse sorprender por lo cotidiano, lo práctico y lo bien cuidado.